Ese verano Rent y Zac fueron mi salvación.
dissabte, 22 de març del 2008
dimarts, 11 de març del 2008
Quién es quién
Tant simple com explicar la història de les guerres d'EUA a partir dels menjars dels diferents països involucrats.
dimarts, 4 de març del 2008
Ara se li diu art...
Entre tots els mails de cadenes, videos i altres n'he rebut un que crec que val la pena difondre.
El video, tal i com està presentat (o sí, gran poder de la música i les paraules per a suscitar sentiments), busca fer pena. Crec que les imatges, i el tema per si sol ja són prou tristes.
En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista, cogió a un perro abandonado de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí para que muriera lentamente de hambre y sed. Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal, hasta que finalmente murió de inanición, seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.
¿Te parece fuerte?
Pues eso no es todo: la prestigiosa Bienal Centroamericana de Arte decidió, incomprensiblemente, que la salvajada que acababa de cometer este sujeto era arte, y de este modo tan incomprensible Guillermo Vargas Habacuc ha sido invitado a repetir su cruel acción en dicha Bienal en 2008.
Si a vosaltres també us sembla una salvatjada, entreu aquí http://www.petitiononline.com/13031953/
(no hay que pagar, ni registrarse, ni nada peligroso, y merece la pena) para enviar una petición y que este hombre no sea felicitado ni llamado 'artista' por tan cruel acto, por semejante insensibilidad y disfrute con el dolor ajeno)
El video, tal i com està presentat (o sí, gran poder de la música i les paraules per a suscitar sentiments), busca fer pena. Crec que les imatges, i el tema per si sol ja són prou tristes.
En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista, cogió a un perro abandonado de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí para que muriera lentamente de hambre y sed. Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal, hasta que finalmente murió de inanición, seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.
¿Te parece fuerte?
Pues eso no es todo: la prestigiosa Bienal Centroamericana de Arte decidió, incomprensiblemente, que la salvajada que acababa de cometer este sujeto era arte, y de este modo tan incomprensible Guillermo Vargas Habacuc ha sido invitado a repetir su cruel acción en dicha Bienal en 2008.
Si a vosaltres també us sembla una salvatjada, entreu aquí http://www.petitiononline.com/13031953/
(no hay que pagar, ni registrarse, ni nada peligroso, y merece la pena) para enviar una petición y que este hombre no sea felicitado ni llamado 'artista' por tan cruel acto, por semejante insensibilidad y disfrute con el dolor ajeno)
dijous, 14 de febrer del 2008
dimarts, 15 de gener del 2008
Historias de cronopios y de famas
Los famas habían puesto una fábrica de mangueras, y emplearon a numerosos cronopios para el enrollado y depósito. Apenas los cronopios estuvieron en el lugar del hecho, una grandísima alegría. Había mangueras verdes, rojas, azules, amarillas y violetas. Eran transparentes y al ensayarlas se veía correr el agua con todas sus burbujas y a veces un sorprendido insecto. Los cronopios empezaron a lanzar grandes gritos, y querían bailar tregua y bailar catala en vez de trabajar. Los famas se enfurecieron y aplicaron en seguida los artículos 21, 22 y 23 del reglamento interno. A fin de evitar la repetición de tales hechos.
Como los famas son muy descuidados, los cronopios esperaron circunstancias favorables y cargaron muchísimas mangueras en un camión. Cuando encontraban una niña, cortaban un pedazo de manguera azul y se la obsequiaban para que pudiese saltar a la manguera. Así en todas las esquinas se vieron nacer bellísimas burbujas azules transparentes, con una niña adentro que parecía una ardilla en su jaula. Los padres de la niña aspiraban a quitarle la manguera para regar el jardín, pero se supo que los astutos cronopios las habían pinchado de modo que el agua se hacía pedazos en ellas y no servía para nada. Al final los padres se cansaban y la niña iba a la esquina y saltaba y saltaba.
Con las mangueras amarillas los cronopios adornaron diversos monumentos, y con las mangueras verdes tendieron trampas al modo africano en pleno rosedal, para ver cómo las esperanzas caían una a una. Alrededor de las esperanzas caídas los cronopios bailaban tregua y bailaban catala, y las esperanzas les reprochaban su acción diciendo así:
-Crueles cronopios cruentos. ¡Crueles!
Los cronopios, que no deseaban ningún mal a las esperanzas, las ayudaban a levantarse y les regalaban pedazos de manguera roja. Así las esperanzas pudieron ir a sus casas y cumplir el más intenso de sus anhelos: regar los jardines verdes con mangueras rojas.
Los famas cerraron la fábrica y dieron un banquete lleno de discursos fúnebres y camareros que servían el pescado en medio de grandes suspiros. Y no invitaron a ningún cronopio, y solamente a las esperanzas que no habían caído en las trampas del rosedal, porque las otras se habían quedado con pedazos de manguera y los famas estaban enojados con esas esperanzas.
Comercio, Julio Cortázar

El mundo está claramente dividido entre cronopios y famas. Ojalá todos los problemas se resumieran a mangueras de colores. Se acecha tormenta. No, casi que se aleja... ¿No?
Como los famas son muy descuidados, los cronopios esperaron circunstancias favorables y cargaron muchísimas mangueras en un camión. Cuando encontraban una niña, cortaban un pedazo de manguera azul y se la obsequiaban para que pudiese saltar a la manguera. Así en todas las esquinas se vieron nacer bellísimas burbujas azules transparentes, con una niña adentro que parecía una ardilla en su jaula. Los padres de la niña aspiraban a quitarle la manguera para regar el jardín, pero se supo que los astutos cronopios las habían pinchado de modo que el agua se hacía pedazos en ellas y no servía para nada. Al final los padres se cansaban y la niña iba a la esquina y saltaba y saltaba.
Con las mangueras amarillas los cronopios adornaron diversos monumentos, y con las mangueras verdes tendieron trampas al modo africano en pleno rosedal, para ver cómo las esperanzas caían una a una. Alrededor de las esperanzas caídas los cronopios bailaban tregua y bailaban catala, y las esperanzas les reprochaban su acción diciendo así:
-Crueles cronopios cruentos. ¡Crueles!
Los cronopios, que no deseaban ningún mal a las esperanzas, las ayudaban a levantarse y les regalaban pedazos de manguera roja. Así las esperanzas pudieron ir a sus casas y cumplir el más intenso de sus anhelos: regar los jardines verdes con mangueras rojas.
Los famas cerraron la fábrica y dieron un banquete lleno de discursos fúnebres y camareros que servían el pescado en medio de grandes suspiros. Y no invitaron a ningún cronopio, y solamente a las esperanzas que no habían caído en las trampas del rosedal, porque las otras se habían quedado con pedazos de manguera y los famas estaban enojados con esas esperanzas.
Comercio, Julio Cortázar

El mundo está claramente dividido entre cronopios y famas. Ojalá todos los problemas se resumieran a mangueras de colores. Se acecha tormenta. No, casi que se aleja... ¿No?
dissabte, 22 de desembre del 2007
Vincent
Vincent Malloy tiene siete años. Es un niño cariñoso y obediente. Para su edad es muy formal y responsable. Pero sueña con ser como Vincent Price. Le gusta vivir con su hermana, su perro y sus gatos. Aunque preferiría una mansión llena de arañas y murciélagos. En ella imaginaría horrores sin cuento. Y recorrería los oscuros salones abatido y atormentado. Vincent se muestra muy amable cuando su tía viene a visitarle. Pero se la imagina convertida en figura de museo de cera. Le gusta hacer experimentos con su peroo Abacrombie. Quisiera transformarlo en un horrible zombie. Cuando lo consiga, podrán salir a buscar a sus víctimas entre la niebla londinense. A pesar de tan lúgubres y criminales fantasías, le gusta mucho pintar y leer. Mientras otros niños leen humor y aventuras, el autor preferido de Vincent es Edgar Allan Poe. Una noche, mientras leía un cuento espantoso, un pasaje le hizo palidecer. La horrible noticia le dejó anonadado. Su amada esposa había sido enterrada viva. Excavó su tumba para asegurarse de que estaba muerta. Sin darse cuenta de que su tumba era el macizo de flores de su madre. Ésta, castigó a Vincent en su habitación. Había sido condenado al torreón maldito. Donde pasaría el resto de su vida solo, con el retrato de su bellísima esposa. Así pues, estaba solo, enloquecido, encarcelado, maldito. Cuando la madre de Vincent entró de repente en la habitación y dijo. Si quieres puedes salir a jugar. Hace sol, hace un día maravilloso. Vincent quiso contestar, pero no pudo emitir sonido alguno. Tantos años de aislamiento le había debilitado en extremo. Así que cogió un papel y garabateó con la pluma. Estoy poseído por esta casa. Jamás podré abandonarla. Su madre repuso: “no estás poseído ni encarcelado. Sólo son imaginaciones tuyas. No eres Vincent Price. Eres Vincent Malloy. No estás atormentado ni loco. No eres más que un niño. Tienes siete años y eres mi hijo. Quiero que salgas al aire y al Sol a jugar”. Ya más calmada se alejó por el pasillo. Mientras Vincent retrocedía despacio hacia la pared. La habitación empezó a moverse, a temblar y a crujir. Su horrible locura había llegado al máximo. Vio a Abacrombi, su esclavo zombie. Su esposa le llamaba desde la tumba, y desde su ataúd le hacía extrañas peticiones. A través de las grietas de la pared se tendían hacia él manos de esqueletos. Todos los horrores y alucinaciones que se habían arrastrado por sus sueños transformaron su risa enloquecida en un grito de terror. Quiso escapar de su demencia; se dirigió a la puerta, pero cayó desmayado, casi sin vida, al suelo. Con un hilo de voz, suave y muy lentamente, citó unos versos de “El cuervo” de Edgar Allan Poe. Se elevará mi alma desde esa sombra que en el suelo yace... Nunca jamás.
Tim Burton's Vincent
Tim Burton's Vincent
dissabte, 15 de desembre del 2007
Curly step
La paranoia mai ha estat bona. Que es borri el projecte final dos cops sense cap motiu el dia abans d'entregar-ho, tampoc. Esperem que a la nostra estimada rata li agradi i ens posi good mark.
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